2008
07.29

Cretinia, con mucho esfuerzo, ha conseguido ser una ciudad llena de contrastes.

Los pintores municipales, por ejemplo, cubrieron las fachadas de algunos edificios con patrones blancos y negros que favorecieran un panorama distinto, vivo. Las aceras colindantes con los contenedores de basura fueron regadas con costosas colonias. Y el concejal de urbanismo ordenó que, en los barrios de chabolas, se distribuyera un generoso aguinaldo en los números impares de cada calle. Se autorizó a los mendigos para que se instalasen delante de las tiendas de lujo; y se obligó a cualquiera que llevase traje y corbata a ir en bicicletas rotas y a los hippies a conducir coches deportivos.

Porque tener contrastes es importante.

Ninguna ciudad que tenga pretensiones turísticas puede carecer de ellos. Todas las guías suelen citar ese importante dato. Si una ciudad carece de contrastes está funcionando demasiado bien, o es demasiado tranquila, sosa, aburrida. Por lo que se refiere a Cretinia, las acciones de la administración anterior han sido insuficientes. Por eso el nuevo alcalde quiere impulsar medidas drásticas para crear adorables diferencias que, tan sutiles ellas, contribuyan a hacer de la urbe un lugar más interesante, vibrante, dinámico y, en suma, rentable y puñetero. No basta con empobrecer barrios enteros o permitir urbanizaciones en sierras protegidas: hay que dar un paso más hacia la microgestión del contraste.

Hacer la vida difícil, pero no imposible: he aquí la clave.

Los menús de los restaurantes de lujo incluirán obligatoriamente un 30% de platos asquerosos. Las prostitutas irán muy abrigadas y serán puritanas. Los perros, eso sí, podrán seguir cagando donde les plazca. Por otro lado, las discotecas no podrán agruparse en cualquier sitio, sino cerca de museos, en el centro histórico, para que los borrachos puedan vomitar directamente en las fuentes y debajo de los monumentos (eso, según un reciente estudio de Nielsen & Associates, aumenta el contraste en un 5%). Templos e iglesias serán recolocadas al lado de rascacielos, para que el turista se quede boquiabierto ante ese rincón de espiritualidad engastada en una moderna Babilonia. La polución rodeará a los parques como un cinturón respetuoso. Y las autopistas serán más silenciosas que las callejuelas mediante el uso de barreras acústicas. Todo esto mejorará la experiencia del turista medio.

El reto más grande, sin embargo, consistirá en cambiar la mentalidad de los ciudadanos. Para que Cretinia pueda ser la ciudad de contrastes que todos queremos sus residentes deberán cambiar. Tendrán que ser cultos y a la vez groseros. Refinados pero muy dados al griterío. Sibaritas en el McDonald y puercos en el Chez Maxim. Acogedores y xenófobos. Tolerantes con los idiotas e intransigentes con quien hace su deber. Los clientes pretenderán tener razón cuando no la tengan. Y las parejas no se besarán en los parques, sino que directamente copularán como mandriles. Los niños serán más serios que los adultos, y los ancianos podrán lanzarse en paracaídas desde las azoteas. También sin paracaídas.

Porque una ciudad sin contrastes es una ciudad muerta. Y nosotros queremos que Cretinia sea viva, muy viva.

2008
07.27

Una tranquila tarde de verano. Un parque. Dos mujeres abrazando a sus maridos, apoyados en sendos regazos. Una de ellas acarició la superficie metálica del suyo, haciéndolo ronronear por la rejilla de ventilación.

- No puedo quejarme de George, la verdad – dijo con dulzura y orgullo.

La otra miró a su propio marido: algo más anticuado tal vez – no demasiado – pero cumplía a la perfección lo que se pedía de él. Además tenía ese gracioso botón que no servía para nada: le hacía único, irrepetible.

- ¿Ah sí? ¿Y también da energía a la casa? – preguntó con una vena maliciosa. La amiga desgranó los ojos y se apresuró a extender una tubería de un lateral, como quien saca un cubierto de un cajón.

- Unos tres kilovatios. Las baterías duran treinta años. Te aseguro que es energía limpia.

- No será uno de esos modelos rusos que…

- ¡Ja! Ni hablar, – cortó ella, – este es acero americano al cien por cien. – Tras decir esto dio unas palmaditas a la caja con una sonrisa de revancha.

Ambas mujeres encontraron natural reírse tras ese comentario. Se ajustaron el pelo, coquetas. Qué tontas somos, pensaron.

- Te confieso que… bueno, a veces Steve no es todo lo satisfactorio que quisiera – dijo la esposa del trasto viejo. La otra se puso seria. Apartaron ambos maridos en un rincón, dejando que interaccionaran a través de la interfaz de datos.

- Es un problema más común de lo que imaginas… – comentó la otra.

- Si fuera sólo una cuestión de eficiencia, aún podría estar a gusto. A fin de cuentas sin ellos no podríamos trabajar. ¿Quién cuidaría de nuestros embriones? ¿Quién llevaría la contabilidad de la casa?

- ¿Y qué me dices de las predicciones meteorológicas? O del control de los autómatas.

- El mío no hace eso, – contestó resentida la mujer de Steve.

- Es que mi George es de segunda generación. Le puedo aumentar la capacidad con sólo… – hizo el gesto de meter y sacar una tarjeta holográfica, con evidente incomodidad. Rompió a llorar.

Los maridos seguían pitando en voz baja, moviéndose ligeramente sobre pequeñas ruedas. Uno de ellos había sacado una antena. Estaban a gusto. La mujer de Steve se acercó a la de George, tendiéndole un pañuelo.

- No pasa nada… no pasa nada… no eres la única que tiene a una tostadora en la cama – dijo con media sonrisa y una nota de amargura. La mujer de George seguía sollozando.

- Más bien una nevera… una jodida nevera… ¡míralo! ¿Te parece que les importamos? Ellos ahí compartiendo datos, alegrándose de estar funcionando. Y nosotras aquí… soportando la carga de ser orgánicas. ¡No es justo!

La otra bajó la mirada, asintiendo. No podía sentir más que empatía por su amiga. Era una situación tan común. Intentó decir cosas constructivas, de esas que se sueltan encogiendo los hombros y poniendo cara de “No sé de qué hablo”.

- ¿Has probado con… terapia de pareja? – preguntó. La otra dejó de llorar, apretando el pañuelo contra los labios.

- Es la tercera vez que lo llevo a que le restauren la BIOS. Chequeos del hardware. Nada.

- A lo mejor es cuestión de hablarlo con él y…

La mujer de George negó lentamente con la cabeza.

- Su lenguaje tiene un tipado muy fuerte. Me saca de quicio. La jodo con la sintaxis cada dos por tres… es como chocar contra un muro. Ya es mucho si sé cambiarle los colores.

- Figúrate… mi Steve no sabe otra cosa que COBOL – dijo mirando a su marido con ternura resignada.

Un silencio largo. Pájaros piando. Maridos haciendo sonar pequeños servomotores.

- Sencillamente me equivoqué. Debí haberme juntado con un pelafustán cualquiera, uno de esos gigolós con pistón hidráulico. La casa iba a tenerla hecha un asco, sí, pero al menos hubiese disfrutado más.

- No seas tan negativa. No todo es tan… mecánico. También están los pulsos neurales.

- Tal vez. ¿Y si me divorcio? Dios mío, no puede ser que lo esté pensando en serio – dijo la mujer de George, apretando los dientes y tapándose los ojos con el pañuelo, reducido ya a un jirón húmedo.

- No seas tonta. Recuerda lo que te dijeron al comprarlo: “Si no queda satisfecha…”

- “…le devolvemos el dinero”. Lo sé. Creo que será lo que haga. Y si me ponen trabas, lo subastaré. Eso es. Tengo una nevera donde poner a mi descendencia. Saldré adelante.

- ¿Y dejar que una mujer menos afortunada cargue con él?

La mujer de George, con los ojos aún mojados, miró a su marido. Contemplo las formas cúbicas, ensambladas con cariño. Los movimientos adorables de la antena y los destellos de los LEDs. Pero algo en su interior ya había muerto.

- Siempre será mejor que uno de carne y hueso.

2008
07.15

Tyrell© FBRZ-2000XT™
Humanoide de Compañía Estándar de Arquitectura Escalable

Guía de Cuidados Generales

Gracias por haber adquirido el FBRZ-2000XT™. Este producto es el resultado de años de investigación meticulosa y experimentos de clonación y aceleración del crecimiento. Cada unidad FBRZ viene con un certificado de calidad ISO-HMN avalado por la Asociación Americana de Amas de Casa Insatisfechas, que garantiza el buen estado del ejemplar y la respuesta eficiente de todas sus partes móviles.

Este humanoide artificial basado en el carbono le proporcionará muchos años de excelente servicio afectivo, conversación inteligente y estimulación cutáneo-erógena. Antes de proceder al desembalaje del mismo recomendamos se atenga a las siguientes normas de seguridad:

- NO mentir a la unidad FBRZ. Semejante conducta puede resultar en la desconexión violenta del aparato.

- NO intentar impresionar a la unidad FBRZ. Este modelo cuenta con un detector de ínfulas y sibaritismo. Se recomiendan genuinidad y modestia razonables. Insultar a la unidad, por otro lado, no surte efecto alguno.

- NO tener prisa. La unidad de procesamiento central de FBRZ trabaja en paralelo: sus tiempos de respuesta pueden ser variables. Instar a la unidad FBRZ a contestar en un plazo de pocos segundos puede activar subrutinas de defensa verbal.

- NO agobiar nunca a la unidad FBRZ: es un aparato dotado de elevada autonomía operativa. Obligarle por vías indirectas a cometer ciertas acciones supone la anulación inmediata de la garantía.

- NO tratar a la unidad FBRZ como si fuese un muñeco. El FBRZ-2000XT™ es un organismo sintético dotado de emociones complejas. La manipulación indebida de las mismas puede dañar irremediablemente su matriz de personalidad.

- NO aplicar torsiones o presiones demasiado fuertes a las partes móviles de la unidad FBRZ. Si bien está compuesta por polímeros con limitada capacidad de regeneración, la unidad FBRZ no es indestructible. Eso incluye los usos recreativos extremos y/o salvajes.

IMPORTANTE: La arquitectura del FBRZ NO es modular. Descomponer la unidad en partes para uso y disfrute tópico puede DESTRUIR la unidad. En caso de accidente, transpórtese la misma a un centro de reparaciones Tyrell con la máxima presteza.

Observaciones  y Recomendaciones:

- Lavar periódicamente a la unidad FBRZ con agua tibia y jabón neutro alargará el tiempo de uso y la sensación de contacto dérmico. Es suficiente con ofrecer a la unidad FBRZ los utensilios de lavado e indicarle el cubículo-ducha utilizable.

- Aunque no sea en absoluto necesario, se ha comprobado que preservar el Kit de Recuerdos de la unidad FBRZ ayuda a fortalecer la personalidad y docilidad del mismo. No se recomienda en todo caso eliminar el Kit de Recuerdos en presencia de la unidad FBRZ.

- Al terminar el Ciclo Operativo Normal de cuatro años es posible que la unidad FBRZ comience a presentar pequeños defectos en la motricidad fina y en el temperamento. En esos casos, el uso de las safe-words y de las inyecciones de neuromoduladores sintéticos HDMA-4 y HDMA-6 pueden ayudar a controlar la situación hasta la llegada del Equipo de Retirada-Reciclaje.

Siguiendo estas sencillas reglas podrá disfrutar durante mucho tiempo de los servicios ofrecidos por su FBRZ-2000XT™. La garantía dura cuatro años, siendo renovable por periodos de un año mediante extensiones adquiribles por separado en el punto de venta Tyrell© más cercano.

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