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	<title>Fa.Brizio.Info &#187; Opinión</title>
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	<description>Tocando la moral desde 1982</description>
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		<title>Genética, capital de riesgo</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Aug 2008 17:23:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fabrizio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[genética de la conducta]]></category>
		<category><![CDATA[mercado]]></category>
		<category><![CDATA[trastorno bipolar]]></category>

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		<description><![CDATA[Esta mañana cayó en mis manos un ejemplar de Muy Interesante en el que campeaba el siguiente titular: &#8220;Genes que traen de cabeza: Varias empresas ya ofrecen análisis para conocer la propensión congénita a sufrir esquizofrenia y trastorno bipolar&#8221;. Me apresuré a buscar el artículo en el interior: era bastante menos sensacionalista. Hablaba, eso sí, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esta mañana cayó en mis manos un ejemplar de <a href="http://www.muyinteresante.es/muy-interesante/n-327-agosto-2008.html">Muy Interesante</a> en el que campeaba el siguiente titular: &#8220;Genes que traen de cabeza: Varias empresas ya ofrecen análisis para conocer la propensión congénita a sufrir esquizofrenia y trastorno bipolar&#8221;. Me apresuré a buscar el artículo en el interior: era bastante menos sensacionalista. Hablaba, eso sí, de una empresa americana, <a href="https://psynomics.com/">Psynomics</a>, de la que examiné la web por encima. Como en otros casos, el de Psynomics me olió a marketing agresivo de factoides.</p>
<p>Psynomics &#8211; empresa fundada por el doctor <a href="http://psychiatry.ucsd.edu/faculty/jkelsoe.html">John Kelsoe</a>, de la <a href="http://www.bipolar.ucsd.edu/">Universidad de California San Diego</a> &#8211; vende análisis moleculares al precio de cuatrocientos dólares. La empresa envía un <a href="http://www.oragene.com/">kit de recolección de saliva</a> que procesará luego en su sede, otorgando el resultado directamente al médico. Se preocupan por afirmar que:</p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>There is no definitive test for psychiatric diagnosis. Genes may increase the probability that you have a given illness. A positive test means you have a higher probability of having bipolar disorder. You can have the GRK3 gene and not have bipolar disorder &#8211; but you have a higher likelihood of doing so than another person without the gene.</em></p>
<p>El gen <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/GRK3">GRK3</a> está relacionado con mecanismos no bien conocidos que afectan la neurotransmisión beta-adrenérgica (simplificando). En un artículo publicado en Molecular Psychiatry, de <a href="http://tinyurl.com/6mk6wx">Barrett, Kelsoe y colegas (2003)</a> se presentaron evidencias a favor de la importancia de este gen en relación al <a href="http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000926.htm">Trastorno Bipolar</a>.  Para Psynomics es el artículo clave sobre el cual basar la validez del producto. Los resultados <a href="http://tinyurl.com/GRK3rep">se volvieron a confirmar en 2007</a>, siempre de la mano del <a href="https://psynomics.com/about_leadership.php">co-fundador de Psynomics</a>, Barrett. No hay datos sobre el GRK3 en población asintomática. Y los dos haplotipos investigados sólo se presentan en un tercio de las familias.</p>
<p>El resultado es interesante, y un buen paso en la identificación de los genes implicados en los trastornos mentales. Los cuales &#8211; <a href="http://fbenedetti.blogalia.com/historias/49626">recordémoslo</a> &#8211; son fenotipos muy complejos, poligénicos y con fuerte carga ambiental. Casi nunca los estudios de este tipo consiguen replicarse de forma satisfactoria (por métodos, poder estadístico y poca homogeneidad del fenotipo); conseguir los resultados de Barrett y Kelsoe es motivo de alegría en genética de la conducta. Ahora bien, ¿qué hicieron los autores una vez replicado su propio estudio? Montaron una empresa que promete a grandes letras un diagnóstico seguro de trastorno bipolar. Con dos huevos. Excepto en la letra pequeña de las preguntas frecuentes.</p>
<p>Sin embargo, un artículo de un importante equipo británico de genetistas de la conducta, en el año 2006, <a href="http://tinyurl.com/grk3nom">no encontró asociación significativa</a> entre el GRK3 y el trastorno bipolar. Las evidencias presentadas por Psynomics no ofrecen un diagnóstico seguro (ni mucho menos). A pesar de todo ello, Kelsoe y cía han optado por aprovechar el miedo de la gente, la ignorancia de los periodistas y el prestigio de la genómica para ganar unos cuartos. La llamaría publicidad engañosa, si no fuera que toda publicidad lo es en cierta medida, y que algún que otro trocito de verdad sí que hay en el producto. La intención es encomiable, y quizá en el futuro sepamos mucho más acerca de la componente genética de muchas enfermedades (para diagnóstico precoz, por ejemplo; no hace falta meterse en berenjenales bioéticos); pero los datos a disposición no permiten hacer nada de ello aún. La risa, eso sí, me entra cuando leo lo siguiente en la <a href="https://psynomics.com/products.php">hoja de productos</a> de Psynomics:</p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>Initially, Psynomics will limit its testing to those patients already exhibiting symptoms to help confirm the genetic cause and the risk of developing bipolar disorder. The company will not test individuals who have no symptoms but want to know their likelihood of developing bipolar disorder.</em></p>
<p>Lo cual viene a decir que el uso de los kits es confirmatorio: el médico del paciente que paga los 400 pavos puede así disponer de unos interesantes datos de validez cuestionable para hacer malabares con el diagnóstico. Y de paso la empresa sigue recogiendo datos para ulteriores estudios. Resulta interesante leer <a href="https://psynomics.com/pdf/consent.pdf">la hoja de consentimiento informado</a> (incluida la tabla donde se cruzan los resultados genéticos y los psiquiátricos). Básicamente es la pera: se paga mucho dinero para un test que no aporta apenas información y que no sustituye el diagnóstico de un especialista en salud mental. No me digáis que no es divertido.</p>
<p>Para seguir leyendo sobre la cuestión, en inglés, os recomiendo el artículo <a href="http://drop.io/jcouzin">Gene Tests for Psychiatric Risk Polarize Researchers</a>, de Jennifer Couzin, publicado en Science en enero de este año (cuando Psynomics sólo había tenido doce clientes, estaba buscando <em>venture capital</em> y quería alcanzar un target de 1800 análisis).</p>
<p><em>PD: Gracias a <a href="http://evolucionarios.blogalia.com/">BioMaxi</a> por comentar conmigo los artículos mencionados.</em></p>
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		<title>Enseñar sobre las tablas</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Mar 2008 15:07:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fabrizio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[enseñanza]]></category>
		<category><![CDATA[teatro]]></category>

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		<description><![CDATA[Se habla recientemente de lo mal que va la educación secundaria, especialmente en el sur de Europa. Puestos de cola en el informe PISA, 70% de alumnos en Italia con un suspenso, chavales que pasan de curso en España con un cero en matracas, ríos teñidos de sangre, estrellas cayéndose, gatos y perros acostándose juntos. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Se habla recientemente de lo mal que va la educación secundaria, especialmente en el sur de Europa. Puestos de cola en el informe PISA, <a href="http://www.lastampa.it/redazione/cmsSezioni/cronache/200803articoli/30916girata.asp">70% de alumnos en Italia con un suspenso</a>, chavales que pasan de curso en España con un cero en matracas, ríos teñidos de sangre, estrellas cayéndose, gatos y perros acostándose juntos. Todo eso genera inquietudes pasajeras y da a los tertulianos de la mañana algo de lo que hablar mientras toman sorbos de agua y mastican alegremente rosquilletas. Se piensa en quien dar la culpa: que si los padres, la sociedad, los profesores, las políticas educativas de los gobiernos, la televisión, el aspartamo.</p>
<p>Es todo mucho más sencillo que eso: los profesores no saben recitar.</p>
<p>Después de cinco o seis años de estudiar oposiciones y pasarlas canutas como interino, lo primero que uno siente por lo que hace, en muchos casos, no es más que pasividad e indefensión. Hordas de chavales asaltan docentes quemados y puteados a diario. Los chavales siempre han sido pirañas: no es algo nuevo. Antes el docente podía recurrir a castigos más efectivos; ahora la juventud, más escasa, es intocable. ¿Qué arma le queda al docente? Si no tiene entusiasmo residual, sólo el carisma. En primaria no es tan problemático: basta con medir medio metro más que los nanos para que estos te respeten. En secundaria es otro cantar: los ríos de hormonas se dejan notar. Poderosos músculos adolescentes encajonados en clases angostas, pugnando por moverse y actuar. Pequeños hunos creciendo. El saber se deposita sobre ellos como caspa.</p>
<p>De carisma los docentes andan muy escasos (y, en sí, la profesión no es valorada socialmente). El CAP, o el máster por el que será sustituido, no son más que un mero trámite gilipollesco. Veréis: los contenidos no son el problema. Pero los contenidos no se enseñan solos. No contienen en sí la semilla pedagógica. Cualquier tema puede enseñarse fatal, y no hace falta para ello un loro: con poner a una persona insegura y cansada a hablar delante de 30 cenutrios con granos, varias horas al día, el juego estará hecho. Los alumnos no atenderán: tienen cosas más interesantes en las que centrar su atención. Se conocen de sobra los trucos cinematográficos más efectivos.</p>
<p>Una solución puede ser dar clases de teatro a los profesores noveles. La retórica siempre ha sido una parte fundamental de la transmisión del conocimiento: obviar este simple hecho es quedarse ciego ante la realidad. El conocimiento es de por sí árido: si los mejores libros de texto apuestan por innovaciones en la gráfica, colores y las formas de expresión, ¿por qué no hacer lo mismo con la clase magistral? Enseñar o dar una conferencia es, en parte, seducir. Hay que presuponer que el público-alumnado de la enseñanza obligatoria no tiene un especial interés en lo que se le contará: por eso el mero contenido no es suficiente.</p>
<p>¿A qué me refiero con teatro? Me refiero a saber estar en un escenario. A soportar el escarnio y la mirada de espectadores potencialmente hostiles. A saber mirarlos a los ojos. A saber usar la voz (la incidencia de afonías entre el profesorado es altísima). A tener también una mayor seguridad en uno mismo y en el propio papel. Con azúcar las medicinas se toman mejor, dicen: aplíquese eso a la enseñanza. Sí, siempre habrá personas que por un motivo u otro no necesitarán este tipo de ayuda. Hay quien suple la falta de carisma con el puro desprecio por los alumnos. O con cierta cerrazón autista bien llevada, de esas que te convierten en una sanguijuela estatal de rostro pétreo.</p>
<p>No hace falta pensar en House dando su clase, ni tampoco en Robin Williams en El Club de los Poetas Muertos. A pesar de constituir dos excelentes ejemplos de profesor-actor, no hace falta llegar tan lejos para dar clase de forma efectiva. No es necesario ser el rey de la comedia, ni tampoco un <span style="font-style: italic">drama queen</span>. Basta con aprenderse una docena de trucos escénicos, a recibir lecciones de algún foniatra o logopeda, incluso aprender a respirar bien. A saber manejar (manipular) las propias emociones de forma efectiva (de eso va, a grandes líneas, la inteligencia emocional). Eso no se enseña en la carrera. Ni en temarios de oposición. Y creo que tampoco en el CAP. Ni siquiera la práctica enseña eso. La gente tiende a perpetuar sus vicios y miedos, o a lo sumo se desensibiliza.</p>
<p>Que se abra el telón.</p>
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